Español (España)Català (Català)English (United States)
  Search
Suscríbete al blog

Suscríbete al blog Persona, Empresa y Sociedad y recibe las novedades en tu lector RSS o en tu correo electrónico

Suscríbete por RSS
Suscríbete por email

News
Minimize
New: Handbook of Business Ethics
 Chapter  6: Organizational Ethics
  More info...

Buscar
Minimize

Josep M. Lozano

josepm.lozano@esade.edu
Tel: +34 932 806 162
Ext. 2270

Fax: +34 932 048 105
Av.Pedralbes, 60-62
E-08034 Barcelona


Twitter - Josep M. Lozano

 

Persona, Empresa y Sociedad
El blog de Josep M. Lozano  
   
Author: Josep M. Lozano Created: 16/10/2008 11:45
Persona, Empresa y Sociedad - el blog de Josep Maria Lozano

Hoy corre el rumor de que "todos los políticos son iguales". Una visión superficial de esta afirmación viene a decir que todos se mueven en componendas o en luchas por el poder puro y simple, que las cuestiones básicas se resuelven al margen de la sociedad (y al margen de la mayoría de políticos) y que el Parlamento sólo viene a ser el teatro en el que se escenifican. Ya un autor tan poco sospechoso como R. Milliband recogía el dicho de que "se parecen más dos diputados, uno de los cuales es comunista, que dos comunistas, uno de los cuales es diputado". En definitiva, la política se ha convertido en una misa en latín (ahora que el latín vuelve a ser noticia), y concelebrada de espaldas al público. A mí me parece que esta impresión tiene fundamento, pero que es inexacta, que todavía hay calidades diversas en todo el espectro de nuestra vida política, especialmente en lo que atañe a honestidad y coherencia moral. Si cuando dicen "todos los políticos" le pidiéramos a la gente la lista de los que tiene en la cabeza al decir esto, ¿cuántos saldrían? ¿40? ¿140? Me da igual. ¿Y los miles que están en política por convicción, ganas de contribuir a la sociedad y en base a determinados ideales? ¿Tenemos derecho a ser tan injustos con ellos ya menospreciarlos de esta manera? ¿Qué precio pagaremos colectivamente por este disparate?

En cambio, la afirmación de que todos son iguales apunta a otra cuestión. Se diría que la dinámica política hace -más allá de muchas voluntades individuales- que los políticos parezcan tener como objetivo el Estado o la administración, mientras los ciudadanos, en cambio, aspiran a mejorar o a hacer más llevadera su vida cotidiana. Ante este hecho, los partidos aparecen cada vez más como simples gestores (mejores o peores), como instrumentos incapaces, por sí mismos, de ser los portadores razonables de alguna esperanza de transformación social.

...

Read More »

La revista Valors ha llegado al número 100 y para celebrarlo publicará un libro de entrevistas, junto con Editorial Proteus, en el que se reflexiona sobre el éxito y la ética. Es una excelente iniciativa. El volumen apunta la tesis de que tener valores, actuar con una cierta ética, no tiene por qué estar reñido con lograr el éxito en los proyectos que uno intenta alcanzar; es decir, tener valores también puede conducir al éxito. Entre los entrevistados que figurarán en el libro hay personalidades destacadas como el ex político Federico Mayor Zaragoza, la modelo Judith Mascó, el periodista Iñaki Gabilondo, la ilustradora Roser Capdevila, la escritora Ana María Matute, el empresario Pablo García-Milà , el cocinero Joan Roca o el publicitario Lluís Bassat, entre otros. Todas ellas, personas que han conocido el éxito.

Con la excusa de este futuro libro, queremos aportar un par de reflexiones sobre el tema que tratará. Hay dos tesis que creemos que sirven de delantal a este proyecto.

Valores éticos y éxito no son incompatibles. Está bien recordarlo en los tiempos actuales donde parece que el éxito es inseparable del dopaje (en el deporte), de la accesibilidad a los gobiernos o a personas influyentes (por parte de determinadas empresas), de las trampas o la opacidad fiscal (por parte de algunos profesionales) o de la corrupción, la mentira y el espionaje (en la política). Si Diógenes apareciera hoy con un farol en medio de la Plaza Catalunya buscando hombres/mujeres virtuosos creemos que, sin duda, los encontraría. Lo extraordinario, sin embargo, radica en el hecho de tener que recordar hoy lo que debería formar parte desde hace siglos de un proyecto civilizatorio. La tesis a recordar, pues, debería ser la contraria: la manera...

Read More »

En la serie Los Borja que emitía TV3 uno de los personajes le comenta a otro que entre la muerte de un papa y la elección del siguiente se producía "un vacío de liderazgo". Esto es lo que ocurre cuando proyectamos en el pasado nuestras concepciones: que no resulta creíble oír aquella gente hablar de liderazgo. Pero esto no quiere decir que quien esté preocupado hoy por el liderazgo no se pueda acercar con provecho a los clásicos.

La antigua religión del maniqueísmo presentaba una división primordial del mundo entre dos principios, el Bien y el Mal, que a su vez dualizaban nuestras vidas. El maniqueísmo negaba la responsabilidad humana por los males cometidos, porque creía que no eran producto de la libre voluntad sino del dominio del principio del mal en nuestras vidas.

El maniqueísmo fue combatido por el cristianismo, pero la estructura básica de esta doctrina ha perdurado en nuestra cultura, la podemos ver patente en muchos guiones cinematográficos de Hollywood. En estas historias el bien lucha contra el mal y ambos son diferenciables, como dos posiciones extremas. Este esquema simple ha contribuido a fortalecer el supuesto de que los (líderes) buenos sólo pueden hacer el bien, y los (líderes) malos están condenados a hacer el mal, porque bondad y maldad dependen de principios diferentes.

La dinámica del liderazgo nos enseña que el mal no está ahí fuera, sino que todos tenemos nuestros demonios interiores. Luces y sombras, humildad y vanidad, sencillez y arrogancia son parejas de contrarios que nos acompañan en nuestra vida. La frontera entre el bien y el mal es difusa y solemos bordearla en muchas de nuestras decisiones y acciones.

George Lucas trasladó a la pantalla, a través de la...

Read More »

 



En una investigación realizada por Àngel Castiñeira se estudiaron las características del liderazgo social a partir de entrevistas en profundidad con líderes sociales a los que se pidió que hicieran el ejercicio de reconstruir su trayectoria vital.

Para los líderes sociales su labor tiene una importante componente axiológica y una orientación ética. Su actividad cotidiana tiene sentido porque remite a una causa noble, y esta se traduce desde un punto de vista muy genérico en la defensa de principios fundamentales y de valores que orientan e impregnan no solo las acciones individuales sino también a toda la organización. Cuando esto ocurre, cuando los principios y valores se convierten en el combustible que orienta la acción, el resultado puede ser formidable. Algo que a menudo se olvida, como a menudo se olvida que no todo se resuelve en las organizaciones a partir de un sistema de incentivos.

Principios y valores se convierten en combustible para la acción cuando no están presentes solo como grandes principios orientadores de la misión social de cada entidad o grupo sino también en la ejemplaridad de sus actores y líderes. Esto apunta, por un lado, a la cuestión de la ejemplaridad personal y a la conciencia de los valores que configuran la misión; pero, por otro lado, también es fundamental el compartir un mismo espíritu, una manera de hacer las cosas. Más allá del compromiso moral personal y misional, hay también la posibilidad de desarrollar una ética organizativa con efectos colectivos transformadores: "Cuando empiezas a hacer las cosas bien hechas, cuando quieres tratar a la gente bien, cuando quieres ser respetuoso, cuando quieres ser honesto ... el universo te acompaña y acabas haciéndolo bien. ¿Y qué les ocurre a los integrantes de estas organizaciones? Pues que son un poco más felices. La organización es la que cura", decía uno...

Read More »

"A consecuencia de los Hechos de Septiembre, Cataluña será muy diferente. Ya es muy diferente, porque antes no había emprendido ningún camino y ahora sí. Sabemos hacia dónde va, este camino, pero ni siquiera podremos decir dónde llegará o si las cosas se torcerán ", escribía hace poco Xavier Bru de Sala. En la víspera del 11S el objetivo fundamental de Artur Mas aún era el pacto fiscal. En el mensaje institucional de la Diada afirmaba: "No hay batalla más urgente ni reto más importante que la soberanía fiscal de nuestro país. Y más en estos momentos". El orden de prelación de las ideas del Presidente era éste: hemos empezado la transición nacional, ésta pasa por el derecho a decidir como pueblo y, el primer paso es el logro del pacto fiscal. Pero aún no había explicitado transición hacia dónde.

La manifestación del 11S, organizada por la ANC, traslada al Presidente un mensaje potente: hay una nación en pie que reclama un Estado para poder seguir progresando. Un mensaje potente pero que, quizás, no permitía saber con certeza el grado de adhesión / identificación de los que lo seguían.

La fuerza del soberanismo cívico y su tarea continuada parecían haber calado en la mayoría de espacios de la esfera pública: el mediático, el simbólico, el de las ideas y el de las movilizaciones en la calle, pero aún no era predominante en el el espacio institucional. El 11S marca, según Mas, un punto de inflexión en el proceso de transición nacional que empequeñece o desborda la meta del pacto fiscal y que le anima a dar un paso más allá. El recorrido frustrante de treinta años de Estado de las autonomías llega ahora a su fin. "Actuaremos en consecuencia y además con coherencia con este proceso de transición nacional que hemos empezado. Un proceso que liga estrechamente con lo que pasó ayer ". El "momento" de liderazgo del President Mas empieza aquí, cuando acoge como suyo...

Read More »

Aunque nunca habló de ella, por supuesto, Leibniz está más presente de lo que parece en el marco mental de la RSE. Y convendría, en primer lugar, detectar más explícitamente su presencia y, en segundo lugar, empezar a ofrecerle alguna puerta de salida.

Recordemos una de las aportaciones señeras del pensamiento de Leibniz. El universo está compuesto de infinidad de mónadas que parece que interactúan, pero cada una de ellas sigue su propia dinámica. Lo que resuelve también el inacabable problema de la relación entre alma y cuerpo: parece que intereactúan, pero solo lo parece. Lo que ocurre es que Dios, en su infinita sabiduría, ha dispuesto de una armonía preestablecida que permite que, aunque cada mónada va a su aire (por decirlo coloquialmente) al final parece que todo encaja y está entrelazado.

Pues esta es justamente una de las asunciones nunca explicitadas en el discurso desde y/o sobre la RSE: la armonía preestablecida (no en vano se habla del alma de algunas empresas, por cierto). La retórica pro RSE siempre ha sugerido –cuando no lo ha dicho explícitamente- que si se asumía su enfoque el resultado, aunque fuera a largo plazo, sería la armonía; llámesele multistakeholder, sostenibilidad, empresa-y-sociedad , shared value o como más le guste al proponente.

Esto es lo que, a mi modo de ver, explica que la RSE nunca haya pensado ni planteado la realidad del conflicto. Me temo que el conflicto es un tabú de la RSE porque parece dar por supuesta la creencia de que, si la RSE se desarrolla plenamente, los conflictos se desvanecerán. Como por definición se trata de tener en cuenta a todos los stakeholders, se da por supuesto que si esto se hace bien, al final todos contentos. No quisiera estar yo en la piel de aquellos directivos que, como nuevos Sísifos, deben empujar eternamente montaña arriba el diálogo con todos los grupos de interés.

Es exactamente...

Read More »

Es feo autocitarse, pero por una vez voy a hacerlo. En el año 2006 escribí un estudio en Papeles de Economía Española (recogido después en mi libro sobre la empresa ciudadana) en el que ante la sopa de letras que había en aquel momento alrededor de la RSE pronosticaba dos cosas: que los finalistas de la competición serían la RSE y la sostenibilidad; y que ninguna de las dos denominaciones sería la vencedora, sino que probablemente, si la cosa avanzaba con buen sentido, al final emergería otra denominación. Y, añadía, ambas son conceptualmente complementarias y ninguna de las dos cubre todo lo que cubre la otra. O sea, que yo nunca he estado casado con la RSE (y si lo hubiera estado, con lo que duran hoy los matrimonios…). Más aún, siempre he defendido que hay diferenciar el debate conceptual de lo conveniente para cada cultura organizativa. En las empresas concretas, mientras estuviera claro a qué prácticas se refiere cada empresa, siempre he dicho que la denominación correcta era aquella que mejor encajaba en la cultura y la historia de la empresa. El debate conceptual, en cambio, debe moverse en su propio registro.

Viene esta larga introducción al caso porque en los últimos tiempos se ha puesto de moda un pim-pam-pum sobre la RSE, con diversas razones y justificaciones (y también intenciones, aunque en estas no entro aunque algunas me las imagino). Visto lo cual, creo que todavía tiene sentido defender a la RSE. Entre otras razones, y no es la menor, porque cuando asisto a este pim-pam-pum siempre recuerdo a Machado: "Los que están siempre de vuelta de todo son los que no han ido nunca a ninguna parte". Es decir: mucho me temo que el funeral por la RSE, en este momento, contribuya a aligerar muchas estrategias y les permita estar de...

Read More »

Me piden en una publicación que escriba sobre "la RSE en el contexto de la crisis actual", y esta es mi respuesta. Es una pregunta muy bien planteada, y que aunque a alguien le pueda parecer una obviedad no lo es en absoluto. Porque la RSE sólo tiene sentido en un contexto. No existe la RSE como idea platónica que busca cómo encarnarse. Con perdón por la referencia: S. Ignacio decía que las decisiones adecuadas se tomaban cuando se tenían en cuenta "personas, tiempos y lugares". Pues de eso habla la RSE: de qué hacen las empresas teniendo en cuenta "personas, tiempos y lugares", y no de definiciones. Y por tanto, el tema de la RSE no es la RSE, sino tomar decisiones adecuadas atendiendo a "personas, tiempos y lugares".

El problema es que en la cultura empresarial española se ha asociado RSE a hacer "buenas obras" (sic). Se ha confundido -a veces deliberadamente- con la acción social. Con hacer un gasto loable, pero prescindible y, en cualquier caso, periférico al núcleo de la actividad empresarial. Y la RSE no pregunta por cómo una empresa gasta el dinero, sino por cómo lo gana. Se puede ser una empresa 100% socialmente responsable sin dar ni un euro a nadie (aunque, como es obvio, no tengo nada que decir si esto se hace, al contrario). Es decir, hablar de RSE es hablar de modelo de negocio y de modelo de gestión. Es hablar de buena gestión. Y, por tanto, de qué entendemos por "buena" gestión.

Cuando se dice eso siempre hay quien reacciona diciendo que nada nuevo bajo el sol, que, si es eso, es lo que han hecho siempre las empresas. Sin embargo, es muy curioso que casi nadie se haya dado cuenta, y hayamos tenido que pasar a hablar tanto de RSE. Se habrá hablado mejor o peor,...

Read More »

Hoy en día, si no hablas a menudo de valores (y, sobre todo, de su crisis) no eres nadie. Sería conveniente empezar a reconocer que es imposible hablar de valores hablando sólo de valores, o mirando definiciones en el diccionario. Los valores remiten a formas de vida: sólo entenderemos los valores atendiendo a las formas de vida que amparan, y no a qué dice el diccionario. Sólo así podremos decir que los valores enmarcan, orientan y potencian nuestra propia vida.

Vivimos en un contexto de cambio, innovación, movilidad e interdependencia. Nuestras coordenadas se han vuelto blandas como los relojes de Dalí. Nuestro tiempo ha dejado de ser analógico y ha pasado a ser digital. Nuestra atención se ha dispersado en varias pantallas a la vez. Y, claro, al final ya no sabemos dónde estamos.

Transmitir valores es transmitir formas de vida (maneras de hacer, maneras de sentir y de interpretar, maneras de ver y de vivir). Pero que los valores sitúen y orienten no quiere decir que nos tengamos que dedicar a enunciarlos y repetirlos. Lo que nos permitirá situarnos y orientarnos en el mundo creíblemente es nuestra calidad personal, que es la que acoge y engendra valores. Por ello, formar en valores hoy significa favorecer una experiencia de crecimiento personal en calidad humana. Antes, nuestro compromiso y nuestra responsabilidad consistían en la aceptación o el rechazo de un paquete normativo que la sociedad y sus instituciones nos presentaban en nombre de unos valores, que nos daban identidad. Hoy nuestro compromiso y nuestra responsabilidad consisten en ir recreando y discerniendo formas de vida desde nuestra libertad responsable, desde la cual nos identificamos y con la que identificamos nuestros valores de referencia.

Por ello, en el contexto actual, la pregunta clave no es qué valores se deben transmitir, sino cómo se aprenden los valores. Debemos pasar...

Read More »

Rothko dijo de su pintura que si en ella queríamos encontrar experiencias sagradas, las encontraríamos; y que si queríamos encontrar experiencias profanas, también las encontraríamos. Él no elegía, y ya le parecía bien. Pero, ¿de qué nos habla cuando dice que está bien? ¿Qué es lo que está bien? ¿Cuál es la alquimia que une la mirada del espectador y la experiencia del pintor a través de sus cuadros, los cuadros de alguien que dijo que un cuadro no es la imagen de una experiencia, sino una experiencia?

Rothko es conocido sobre todo por los cuadros que hizo en la tercera etapa de su producción. Aquellos cuadros que, a primera vista, diríamos que consisten simplemente en rectángulos de color flotando sobre color. Aquellos cuadros que, como he oído comentar tantas veces mientras contemplaba alguno, no representan nada. Unos rectángulos que, progresivamente, se fueron simplificando, hasta llegar a la luminosa oscuridad de sus últimos cuadros. Rothko muestra como pocos que una cosa es pintar bien y otra transmitir y expresar algo. Y, una vez más, ¿qué sería pintar bien sin transmitir y expresar nada? Cuando se sustituye la experiencia vivida por las etiquetas resulta fácil decir que era un pintor abstracto, si no fuera que él mismo dejó dicho que no se consideraba abstracto y que no le interesaba la relación color-forma, sino las emociones humanas más elementales . Porque -nos avisó- si sólo nos atraen las relaciones de colores nos escapa lo que es decisivo. Rothko, tan preocupado por la educación en algunos de sus escritos, nos invita, si nos confrontamos a fondo con su pintura, a una gran exploración de aprendizaje. Nos invita a educar la mirada. A hacerla más fina, más sutil, más atenta, más profunda. Nos invita a una mirada que ya no separa quien mira y lo que es mirado. Rothko nos invita a más vida y a mejor vida. A hacer de su pintura una experiencia personal...

Read More »

  | Copyright 2008 by Josep M. Lozano Web design by Magik@ment